miércoles, 13 de mayo de 2015

LA EDAD DE ORO DE LA CIENCIA FICCIÓN ESPAÑOLA


El pasado mes de noviembre tuve el honor de participar en uno de los Festivales Internacionales de Literatura más emblemáticos, el GIBUNCO, en Gibraltar. Unos sesenta escritores anglosajones y cinco españoles, presentamos nuestras obras y participamos en tertulias donde la narrativa fue la gran protagonista.


       Reconozco que la literatura de género fue testimonial y anecdótica, aunque compartí algunos momentos estelares con Kate Mosse, intercambiando su “Labyrinth” con mi distopía “Metanoia”, y disfruté de una charla de lo más interesante con el escritor y periodista anglo-indio Turku Varadarajan, apasionado lector de ciencia ficción. Y me planteó una cuestión difícil de responder: quién era el Isaac Asimov español, y en qué situación se encontraba la literatura y cine de género en nuestro país. Me vi obligado a reflexionar porque debo admitir que carecemos de un equivalente semejante a Asimov, y es que, si somos sinceros, en nuestra dura y amarga transición, aquí se valoraba el realismo dramático de Delibes, Cela o J.Sender, lo que no deja de ser curioso, porque en aquellos mismos años, en Polonia, se devoraban las obras de Stanislav Lem o Andrezej Ziemianski, pura ciencia ficción, algo inaudito en España.


        Las razones tal vez sean obvias si analizamos los prejuicios culturales, los estereotipos que arrastraba una literatura especulativa y de anticipación considerada pulp y de segunda categoría, y la tradición totalitaria de nuestras autoridades políticas y culturales. Digamos que no había cabida para la fantasía, aunque para ser justos, debemos nombrar con orgullo a Domingo Santos, Rafael Marín, Jordi Serra i Fabra, Carlos Saiz Cidoncha o Jorge Campos entre otros muchos, que lucharon –y siguen luchando- en tierra hostil por dignificar este género y elevarlo a la categoría de literatura con mayúsculas.
        Mucho ha llovido desde entonces y demasiadas novedades han diversificado este complejo e imprevisible género, como la aparición del steampunk (retrofuturismo) en los años ochenta de la mano de Tim Powers, Blaylock o Jeter, o el cyberpunk o transhumanismo que inaugura William Gibson, que se suman a los ya clásicos subgéneros de las distopías, ucronías o space opera, entre otros. Estamos ante un género que sigue revolucionando la literatura y ampliando su fandom a nivel mundial.



         Y afortunadamente nuestro país y nuestra lengua no son una excepción. Estos últimos años estamos asistiendo a una verdadera revolución, por lo que podemos afirmar sin titubear, que la ciencia ficción española ha llegado a su mayoría de edad, y no exagero si afirmo que estamos iniciando una verdadera Edad de Oro.
          Han contribuido a este cambio algunos festivales de gran prestigio, como el Celsius 232 de Avilés, el Festival de Fantasía de Fuenlabrada o el Hispacon, donde se presentan las novedades de literatura de género tanto españolas como internacionales, impulsando el intercambio cultural, la entrega de premios y la dignificación de los escritores que con nuestros textos, intentamos contribuir a que cada día se lea más ciencia ficción y se supere el estereotipo de “marginal sector de friquis y mitómanos”, y sea respetado y valorado como un estilo más.


           Y este año 2015 ha empezado muy pero que muy fuerte. Importantes escritores consagrados están contribuyendo a enaltecerlo con su notable producción. Rosa Montero acaba de publicar “El Peso del Corazón”, una prometedora obra que continúa el éxito de “Lágrimas en la Lluvia”, o José Carlos Somoza sobre las consecuencias de la realidad virtual en “La Cuarta Señal”, o Ángel Luis Sucasas con los cuentos de “La Tercera Cara de la Luna”, y mención aparte se merece la ucronía steampunk  “La República Pneumática” de Jaume Valor Montero, ambientada en el antiguo imperio romano, o la ucronía “Memoria de Tinieblas”, el último Premio Ignotus que ha recibido merecidamente Eduardo Vaquerizo. Hay que resaltar  las dos antologías steampunk de Las Fábulas de Albion “Retrofuturismos. Antología Steampunk”, que junto a la “Antología Steamgoth” de la editorial Saco de Huesos, están sorprendiendo gratamente a todos los expertos y críticos literarios.
          Pero hay más antologías, porque “Mañana Todavía” es un conglomerado de distopías de gran calidad para seducirnos con un subgénero que sigue dando mucho de sí, o la tercera y exitosa entrega de “Terra Nova”.
          No quiero olvidar  a autores plenamente consolidados como Jesús Ferrero y su “Doctor Zibelius”, o la filosófica trilogía de Jorge Carrión de la que ya hemos degustado su segunda entrega, “Los Huérfanos”. Tampoco quiero obviar “El Dirigible”, de Joseph Remesar, reflejando el increíble interés que suscita el steampunk en nuestro país, y no digamos del exquisito gusto por el mundo victoriano, dominado por máquinas de vapor que dibuja la trilogía de Félix J. Palma que culmina con “El Mapa del Caos”.
          Pero nuestras escritoras no se quedan atrás, y también hay que resaltar una interesante antología femenina con “Alucinadas 2014, o “Máquinas del Tiempo” de Nina Allan, y otras muchas, que como Cristina Jurado, Laura Fernández, Liliana Galvanny, Noemí Sabugal o Sofía Rhei, están superando la creencia tradicional de que este era un género dominado por hombres.
          El subgénero postapocalíptico está muy bien representado con Carlos Sisí y Manel Loureiro, y la ciencia ficción hard, con Miguel Santander, por lo que la lista sería interminable.
          Y si la literatura no para de sorprendernos con tantas novedades del último año, el cine no se queda atrás. Nacho Vigalongo, Carlos Atanes o Álex de la Iglesia, llevan años abriendo nuevos espacios, por el que también contamos con Kike Maíllo con su laureada “Eva”, toda una joya de ciencia ficción social y humanista, o la novedosa “Autómata” dirigida por Gabe Ibáñez. Y la última sorpresa nos ha llegado de la mano de la televisión, con la Primera Temporada de la serie “El Ministerio del Tiempo”, paradojas temporales, recreaciones históricas muy cuidadas y un argumento que no está dejando indiferente a nadie. Y ahora nos llega “Refugiados”, en colaboración con la BBC, en la que los viajes en el tiempo vuelven a tener un papel protagonista.


            La Ciencia Ficción española inicia su Edad de Oro, la mayoría de edad tan esperada, poniéndose a la misma altura que otros países europeos o el mundo anglosajón. Ahora solo falta que este cambio lo perciban los lectores y se sumen con nosotros a este apasionante viaje de imaginación sin límites.